jueves, 29 de octubre de 2015

TP6

In medias res
Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Un hombre joven observaba esto a través de la ventana de su habitación. Él era alto y delgado, y estaba bien vestido. La gente lo tildaba de alegre y divertido pero en ese momento se encontraba serio y reservado, tratando de evitar distraerse con el sonido de la lluvia, que empezaba a volverse cada vez más fuerte y ya tapaba la ciudad con fiereza.
En un momento, divisó al hombre que esperaba. Grande fue su frustración cuando éste empezó a alejarse hasta luego desaparecer de su vista.
Casi sin pensarlo, tomó su arma y la guardó en el bolsillo de su saco. Cerró la puerta de su casa y salió a la calle. No dejaba de chocarse con la gente, que le impedía avanzar tan rápido como le habría gustado.

In extrema res
En un momento, el joven divisó al hombre que esperaba. Grande fue su frustración cuando éste empezó a alejarse hasta luego desaparecer de su vista.
Casi sin pensarlo, tomó su arma y la guardó en el bolsillo de su saco. Cerró la puerta de su casa y salió a la calle. No dejaba de chocarse con la gente, que le impedía avanzar tan rápido como le habría gustado.

Sabía las calles por las que el hombre pasaría, por lo cual no se puso mal luego de haberlo perdido de vista. Sin embargo, se sintió reconfortado cuando lo encontró entre la multitud. Preparó su arma y esperó a que el ambiente se disipara un poco de la gente que había.

viernes, 23 de octubre de 2015

TP5 Puntos de Vista

TP 5
Puntos de vista
Esa mañana, sentía algo tenso en el ambiente. No podía saber exactamente qué era pero, lo que si conocía con certeza, era que necesitaba irme de esa ciudad lo más antes posible. Ya tenía mi equipaje y los boletos listos, y lo único que tenía que hacer era caminar hasta la estación y evitar llamar la atención. No sería difícil, puesto que la cantidad de gente que había haría que pasara desapercibido.
Traté de juntar ánimos, tomé mis cosas y caminé por la calle que ya conocía de memoria.
Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Eso observaba por la ventana, esperando que pasara el hombre. Al principio me había sentido algo culpable, porque sabía que era terrible tener que matar a mi hermano. Sin embargo, para ese momento no sentía nada, sólo ansiedad por que pasara rápido. Sabía que no sería difícil encontrarlo porque él siempre caminaba por esta calle, además de que su aspecto era igual al mío.
Por unos segundos, se cruzó por mi mente la idea de que me arrepentiría luego de haberlo matado. Sin embargo, yo sabía que no tenía opción: él debería haber pagado lo que le debía a mi jefe. Si él no quería problemas, no debería haberse comprometido con esta “organización”. En un instante, sentí a mis ánimos flaquear. “Vamos”, pensé. “Si no lo matás, nunca vas a ser ascendido. Es más, seguramente ni llegues vivo mañana. Es su cadáver, o es el tuyo. Además, no es la primera vez que matás a alguien por…razones laborales”.
En un momento, divisé al hombre que esperaba. Me sentí frustrado cuando  empezó a alejarse hasta luego desaparecer de mi vista.
Casi sin pensarlo, tomé mi arma y la guardé en el bolsillo de mi saco. Cerré la puerta de mi casa y salí a la calle. No dejaba de chocarme con la gente, que me impedía avanzar tan rápido como me habría gustado.
“¡Bien, al fin salió!” pensé cuando lo vi salir por la puerta de su casa. Se veía elegante, como siempre, aunque su semblante parecía preocupado y concentrado en algo que estaba lejano a él.  Caminaba rápido, por lo cual tuve que esforzarme para no perderlo con la vista.
Me sentía algo nervioso, puesto que nunca antes había matado a nadie. Tenía bien guardada mi arma, esperando poder usarla para dispararle al hombre que había matado a mi mejor amigo. Sentía rabia pensando en lo sucedido.

Apreté el paso, con el fin de alcanzarlo.

viernes, 9 de octubre de 2015

Distintos puntos de vista

1) Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Un hombre joven observaba esto a través de la ventana de su habitación. Él era alto y delgado, y estaba bien vestido. La gente lo tildaba de alegre y divertido pero en ese momento se encontraba serio y reservado, tratando de evitar distraerse con el sonido de la lluvia, que empezaba a volverse cada vez más fuerte y ya tapaba la ciudad con fiereza.
En un momento, divisó al hombre que esperaba. Grande fue su frustración cuando éste empezó a alejarse hasta luego desaparecer de su vista.
Casi sin pensarlo, tomó su arma y la guardó en el bolsillo de su saco. Cerró la puerta de su casa y salió a la calle. No dejaba de chocarse con la gente, que le impedía avanzar tan rápido como le habría gustado.
2) Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y luego el agua caería fuerte e impetuosamente.
Un hombre joven observaba esto a través de la ventana de su habitación. Él era alto y delgado, y estaba bien vestido. La gente lo tildaba de alegre y divertido pero en ese momento se encontraba serio y reservado, tratando de evitar distraerse con el sonido de la lluvia, que empezaba a volverse cada vez más fuerte y ya tapaba la ciudad con fiereza. Estaba tan concentrado que no se daba cuenta de que un desconocido no dejaba de fijarse en él, aunque sólo divisaba su rostro y sus manos a través de las cortinas.
En un momento, el joven divisó al hombre que esperaba, que se encontraba escondido entre la multitud. Grande fue su frustración cuando éste empezó a alejarse hasta luego desaparecer de su vista.
Casi sin pensarlo, tomó su arma y la guardó en el bolsillo de su saco. Cerró la puerta de su casa mientras la llave se le cayó al suelo. Sin prestar atención, salió a la calle. No dejaba de chocarse con la gente, que le impedía avanzar tan rápido como le habría gustado.
3) Era pleno invierno, y la ciudad estaba fría y tumultuos. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Un hombre joven observaba esto a través de la ventana de su habitación. Ésta era amplia, y poseía una bella decoración, que en esos momentos no se podían apreciar a causa de la oscuridad misma del cuarto. El joven era alto y delgado, y estaba bien vestido. El sonido de la lluvia, empezaba a volverse cada vez más fuerte y ya tapaba la ciudad con fiereza.
En un momento, el joven divisó a alguien que le llamó la atención.
Tomó su arma y la guardó en el bolsillo de su saco. Cerró la puerta de su casa y salió a la calle. No dejaba de chocarse con la gente, que le impedía avanzar rápido.