viernes, 23 de octubre de 2015

TP5 Puntos de Vista

TP 5
Puntos de vista
Esa mañana, sentía algo tenso en el ambiente. No podía saber exactamente qué era pero, lo que si conocía con certeza, era que necesitaba irme de esa ciudad lo más antes posible. Ya tenía mi equipaje y los boletos listos, y lo único que tenía que hacer era caminar hasta la estación y evitar llamar la atención. No sería difícil, puesto que la cantidad de gente que había haría que pasara desapercibido.
Traté de juntar ánimos, tomé mis cosas y caminé por la calle que ya conocía de memoria.
Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Eso observaba por la ventana, esperando que pasara el hombre. Al principio me había sentido algo culpable, porque sabía que era terrible tener que matar a mi hermano. Sin embargo, para ese momento no sentía nada, sólo ansiedad por que pasara rápido. Sabía que no sería difícil encontrarlo porque él siempre caminaba por esta calle, además de que su aspecto era igual al mío.
Por unos segundos, se cruzó por mi mente la idea de que me arrepentiría luego de haberlo matado. Sin embargo, yo sabía que no tenía opción: él debería haber pagado lo que le debía a mi jefe. Si él no quería problemas, no debería haberse comprometido con esta “organización”. En un instante, sentí a mis ánimos flaquear. “Vamos”, pensé. “Si no lo matás, nunca vas a ser ascendido. Es más, seguramente ni llegues vivo mañana. Es su cadáver, o es el tuyo. Además, no es la primera vez que matás a alguien por…razones laborales”.
En un momento, divisé al hombre que esperaba. Me sentí frustrado cuando  empezó a alejarse hasta luego desaparecer de mi vista.
Casi sin pensarlo, tomé mi arma y la guardé en el bolsillo de mi saco. Cerré la puerta de mi casa y salí a la calle. No dejaba de chocarme con la gente, que me impedía avanzar tan rápido como me habría gustado.
“¡Bien, al fin salió!” pensé cuando lo vi salir por la puerta de su casa. Se veía elegante, como siempre, aunque su semblante parecía preocupado y concentrado en algo que estaba lejano a él.  Caminaba rápido, por lo cual tuve que esforzarme para no perderlo con la vista.
Me sentía algo nervioso, puesto que nunca antes había matado a nadie. Tenía bien guardada mi arma, esperando poder usarla para dispararle al hombre que había matado a mi mejor amigo. Sentía rabia pensando en lo sucedido.

Apreté el paso, con el fin de alcanzarlo.

1 comentario:

  1. El trabajo está bueno, es interesante cómo adaptaron la historia a la consigna puesto que el resultado final quedó muy bien. No observé faltas de ortografía en general, me gustó chicos...

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