viernes, 25 de septiembre de 2015

Marcos y personajes

1) Esa noche de Diciembre, las estrellas bañaban el cielo e iluminaban el pasto del amplio campo, que estaba lleno de árboles frutales. Allí había un árbol que llamaba poderosamente la atención porque era el más grueso y grande.
 Allí, subido a las ramas más altas de aquel, un chico las observaba con detenimiento. Tenía alrededor de trece años, pero no había atisbo de alegría e inocencia en sus ojos. Su ropa estaba vieja y desgastada por el uso. Lo único colorido en su aspecto eran sus ojos, que mostraban tonalidades verdosas y azuladas.

2) Era pleno invierno, y la ciudad estaba más fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e impetuosamente.
Un hombre joven observaba esto a través de la ventana de su habitación. Él era alto y delgado, y estaba bien vestido. La gente lo tildaba de alegre y divertido pero en ese momento se encontraba serio y reservado, tratando de evitar distraerse con el sonido de la lluvia, que empezaba a volverse cada vez más fuerte y ya tapaba la ciudad con fiereza.

3) En un casa en las afueras de la ciudad, se festejaba la Navidad junto a la chimenea, que iluminaba y calentaba el ambiente. La familia cenaba, mientras sonaban canciones en el tocadiscos que le regalaron a Dan. Este era un miembro importante en la familia; era el hijo mayor, el responsable de cuidar a los hermanos y darles de comer cuando los padres trabajaban. Era un joven apuesto y gentil, que tenía muchos amigos y siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás.

4) Toda la habitación estaba iluminada por la tenue luz del velador; ésta, apenas llegaba a iluminar las paredes y los papeles tirados en el suelo.
Una persona se encontraba allí, sentada en el escritorio. Lo único que se podía ver de su cara eran sus ojos y debajo de ellos sus ojeras, marcadas gracias a la falta de sueño, aunque incluso si hubiese dormido por siempre nunca se habrían ido. Odiaba trasnochar, pero era la única manera en la que podría terminar todos los trabajos que le habían dado. No podía dejarlos para después: sabía que, si los entregaba otra vez tarde, no sería perdonada.
5) Acababa de comenzar el otoño cuando inauguraron la Feria del Niño en la ciudad. El primer día que se abrió, el sol brillaba con fuerza y en el cielo ni una sola nube se veía. En la plaza había toda una revolución de gente; todo aquél que tuviera hijos estaría allí con ellos, procurando no perderlos entre la multitud y cumpliendo sus caprichos de comprarles golosinas, juguetes y demás porquerías que no necesitaban.
 Mi hermano y yo ya no teníamos edad para esa clase de eventos, pero nos gustaba ir a sentarnos en un banco y observar la multitud enloquecer. Pensábamos en la suerte que teníamos de ser huérfanos.

3 comentarios:

  1. El trabajo es acorde a la consigna y es entretenido en algunas partes. Las historias son variadas y de fácil lectura. No encontré errores de ortografía.

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  2. Los marcos son muy buenos, no tuve inconvenientes en leerlos ni observé faltas de ortografía. Un buen trabajo.

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  3. Cumple con la consigana pero me hubiese gustado que en algunos casos esten un poco mas describidos los personajes de forma fisica o a travez de acciones. De todos modos me gusto el trabajo.

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