TP 5
Puntos de vista
Esa mañana, sentía algo tenso en el
ambiente. No podía saber exactamente qué era pero, lo que si conocía con
certeza, era que necesitaba irme de esa ciudad lo más antes posible. Ya tenía
mi equipaje y los boletos listos, y lo único que tenía que hacer era caminar hasta
la estación y evitar llamar la atención. No sería difícil, puesto que la
cantidad de gente que había haría que pasara desapercibido.
Traté de juntar ánimos, tomé mis cosas y
caminé por la calle que ya conocía de memoria.
Era pleno invierno, y la ciudad estaba más
fría y tumultuosa que nunca. Había una gran cantidad de gente, y el ambiente
parecía un caos. El clima no ayudaba a mejorarlo, ya que estaba empezando a
llover; y parecía que en cualquier momento el agua caería fuerte e
impetuosamente.
Eso observaba por la ventana, esperando que
pasara el hombre. Al principio me había sentido algo culpable, porque sabía que
era terrible tener que matar a mi hermano. Sin embargo, para ese momento no
sentía nada, sólo ansiedad por que pasara rápido. Sabía que no sería difícil
encontrarlo porque él siempre caminaba por esta calle, además de que su aspecto
era igual al mío.
Por unos segundos, se cruzó por mi mente la
idea de que me arrepentiría luego de haberlo matado. Sin embargo, yo sabía que
no tenía opción: él debería haber pagado lo que le debía a mi jefe. Si él no
quería problemas, no debería haberse comprometido con esta “organización”. En
un instante, sentí a mis ánimos flaquear. “Vamos”, pensé. “Si no lo matás,
nunca vas a ser ascendido. Es más, seguramente ni llegues vivo mañana. Es su
cadáver, o es el tuyo. Además, no es la primera vez que matás a alguien
por…razones laborales”.
En un momento, divisé al hombre que
esperaba. Me sentí frustrado cuando empezó
a alejarse hasta luego desaparecer de mi vista.
Casi sin pensarlo, tomé mi arma y la guardé
en el bolsillo de mi saco. Cerré la puerta de mi casa y salí a la calle. No
dejaba de chocarme con la gente, que me impedía avanzar tan rápido como me
habría gustado.
“¡Bien, al fin salió!” pensé cuando lo vi
salir por la puerta de su casa. Se veía elegante, como siempre, aunque su
semblante parecía preocupado y concentrado en algo que estaba lejano a él. Caminaba rápido, por lo cual tuve que
esforzarme para no perderlo con la vista.
Me sentía algo nervioso, puesto que nunca
antes había matado a nadie. Tenía bien guardada mi arma, esperando poder usarla
para dispararle al hombre que había matado a mi mejor amigo. Sentía rabia
pensando en lo sucedido.
Apreté el paso, con el fin de alcanzarlo.
El trabajo está bueno, es interesante cómo adaptaron la historia a la consigna puesto que el resultado final quedó muy bien. No observé faltas de ortografía en general, me gustó chicos...
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